27 enero 2007

Arrojado de los cielos a este limbo, donde campan a placer siniestros bichos, que amparados en aspectos bondadosos, indolentes, con paciencia, ávidamente, se apoltronan y se soban complacidos, mientras guardan lo ganado en nuestros nichos.

Ya clarean los albores de otro tiempo, en que arderán las pieles de cordero, calentando con su fuego las conciencias, que tan frías este invierno está volviendo.FJFR07